jueves, 26 de junio de 2014

No quiero que cargues con mis maletas







I

No quiero que cargues con mis maletas,
no quiero que escuches el crujir de mis huesos,
no quiero que seas testigo mis dolores,
no quiero que vivas la deformación de mi cuerpo,
no quiero que observes la transformación de mi yo;
no quiero que me llames «cascarrabias»;
 no por ello quiero mudarme de planeta,
tampoco quiero cortarme la coleta;
en todo caso quiero brindar por tu salud,
inclusive, la mental.
Para relajar, quiero columpio en todo jardín,
no quiero un corazón medroso,
tampoco quiero que gente muera por
ineptos y manos cobardes.


II

No quiero morirme por ti,
ni quiero matarme si te matas,
no quiero que te mates,
menos aún morir por mi,
ni matarme contigo si te mueres,
porque el amor es vida y
vivencia de la misma,
porque amores que matan nunca viven.


III

No quiero saber lo que haces
porque quiero tu libertad tanto como la mía,
porque quiero vivir sin ti,
ajeno a la mutua dependencia.
Ninguna dependencia es saludable.
Lo que quiero es la libertad e independencia
de mi yo, tanto como de tu yo.
Libre autonomía de las partes contratantes.
Muchacha de ojos alegres,
no quiero que mueras por nadie.


IV

Morir es el último acto que los humanos podemos hacer.
Ninguna causa es razón de muerte alguna,
todas las causas son dignas de libertad,
armonía, esperanza e ilusión constructiva,
las causas que niegan la vida,
no son dignas de amores, ni de nada.


V

Quiero vínculos de vida en libertad,
Relaciones e ilusiones en armonía.
 El amor, como cualquier otro vinculo humano
es construcción, vida, pasión,
libertad, acción con generosidad,
sin contraprestación ni esclavitud.


VI

Inteligencia, es obra de los dioses en relación,
de pasión vivencial, con luz singular y plural,
a la luz de la luna y el sol,
en la tierra, en la montaña o en el mar.


VII

Niña de los ojos alegres,
vive tu vida en libertad,
 con absoluto respeto de la ajena,
con inteligencia y sin ajenidad.
Todas las vidas merecen la vida vivida,
en libertad, con mutuo respeto y caridad ejemplar;
con dioses o sin ellos en oración de la razón.
No quiero que cargues con mis maletas.




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