lunes, 25 de junio de 2012

Uno + uno = tres






Círculos concéntricos del yo extienden
su perfume a dos, ni tu ni yo somos uno en dos.
Respecto del yo, virtud, razón y reflexión,
medida de humana superación.

Uno más uno suman tres,
medio para la vida entender,
carece de vida el amor,
cuando el plural anula el yo.
No hay amor sin dación, sin reflexión.

No hay vida cuando no existe la razón;
no excuses al corazón, es la virtud
el frontispicio de tu razón, la reflexión
que de ello hagas, es el motor, flujo y reflujo,
de tu soliloquio con esencia y color.

Cuando así hubieres llenado tu faltriquera,
con reflexión, pon en juego la pasión,
mas en ningún instante olvides la razón,
motor de tus virtudes en acción.

Construye y vive tu yo.
Respeta y deja vivir el otro yo,
ello al tiempo que en todo instante
construyes el singular y plural a dos.
Tercera persona que supera ambos yo.

No olvides tu yo por la joven pasión,
tu calendario avanza lo que achica tu ardor;
por ello fortifica y fundamenta tu yo,
soporte del plural “nos”.
Te hará ganar la senectud a dos.

Sin excusas, pon en tu yo, virtud y razón.
No interpongas en tu plural a dos, terceros yo.
ellos son otra razón, otros yo,
ajenos y distintos a tu primogénito yo.

No confundas tu cuerpo con tu yo,
ambos son únicos, que, en uno son dos.
En soledad y sociedad, practica la virtud,
cultiva la razón conforme a las bandas
que el arco iris te da para la reflexión.
En tu soledad fundamenta tu sociabilidad.