domingo, 30 de enero de 2022

XLVII

 




En la apelación a mi sentimiento

se adormece en el corazón que late

cien por uno, donde su escaparate

es la frente abierta al paso que aliento.


Quizás la oscuridad sea alimento

refugio del alma y en precio abarate

el costo en la reflexión, acicate

del libre albedrío con cata y acento.


Para estar, hay que ser, cuyo combate

demanda la pulcritud y firmeza,

de quien desde su libertad afirma


principio vital de ser, cuyo embate

no deja ser otro que la certeza

de la licencia del yo que la firma.


© Jcb